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CONVIVENCIA DEMOCRATICA EN LA ESCUELA: UNA ALTERNATIVA ETICA y MORAL[1]

 

 

 

«La democracia[2] es una intención de convivencia, está fundada en el     respeto mutuo. Es un acto intencional, un acto creativo, una obra de arte que se construye cada día.»

 

 

Humberto Maturana

 

 

 

Se observa  que las realidades  a nivel mundial están caracterizadas por la polarización internacional : por un lado las grandes potencias capitalistas imponen el sistema económico-social, político y cultural neoliberal, de dominación y manipulación, (patriarcal), de competencia mercantil,  y por el otro   lado se vive  el sufrimiento de pueblos y de comunidades enteras que ven atropellados sus derechos mas elementales como son: el derecho a la vida,  a la vida  digna, a la democracia solidaria, al trabajo, a la salud, a la educación,  y por supuesto el derecho a la libertad y emancipación.

 

 

 La búsqueda  de otro mundo,  es posible construirlo  en convivencia democrática y solidaria,  en el cual el ser biosicosocial y sociopolítico, se auto-organiza  y auto-regula en el sistema alternativo social autopoiético[3], que reproduzca condiciones de vida digna; penetre  también la vida escolar,  en la perspectiva de la educación centrada en la persona, en y para la vida,  que responda a los deseos, expectativas,  necesidades de formación de los educandos  en el mutuo respeto sobre la base del  sistema de valores y principios democráticos y solidarios,   pensados y actuados para el Bien-estar común.

 

 

Así, que apoyados en el paradigma de la autopoiesis, se enfoca la idea de la convivencia escolar democrática, autorregulada, auto-formativa, sustentada  sobre bases éticas, morales, diferenciándola del moralismo a ultranza que se contenta  con el cumplimento formal de la norma, sin importar el contexto, las realidades diferentes y ritmos de aprendizaje  de las personas;  valga el espacio para invocar el derecho a la libre expresión, a la libertad  de pensamiento, a la libertad de conocer, de amar;  al deseo inmenso de superar  la sociedad del  autoritarismo, de la falsedad ideológico, de la desazón ,  y de  la incoherencia entre el pensar, sentir y actuar.

 

 

 Maturana, en su propuesta de la  educación para la transformación de la convivencia;  plantea desde el nuevo paradigma del multiverso autopoiético,  en contraste con el positivismo empirista -que parte de aceptar la realidad única, universal, para todos y cada uno, independiente del observador que observa-, pasar a la aceptación de la pluralidad de mundos, del  multiverso, “en donde la realidad que construye cada observador es tan legitima como las construidas por los otros” Pérez (2001). Sobre la base de este paradigma de la autopoiesis se hace la  reflexión de la realidad educativa desde el  enfoque constitutivo del conocimiento, es decir ver   “tantas realidades como dominios de explicaciones el observador pueda proponer” (Maturana, 1987).

 

 

 Así, Desde esta perspectiva de  sistemas autopoiéticos: sociales, comunicacionales, ecológicos, en sus interacciones, se aborda  la comprensión de lo educativo, de sus procesos sistémicos de enseñanza, aprendizaje, del rol  docente, de la escuela misma, de la educación en general, y se  plantean  preguntas coincidentes con las mismas preocupaciones de Maturana en el campo educativo:   ¿qué es educar? ¿Qué es aprender? ¿Cuál es el rol de los profesores? ¿Cómo estamos educando a nuestros niños, niñas, y jóvenes?, ¿qué deseamos de la educación?, ¿qué desean los educandos del proceso educativo?, ¿es tarea sólo del colegio el educar?, ¿quiénes son los actores comprometidos en este proceso?, ¿de quién es la responsabilidad de la tarea educativa?......

 

 

En primera instancia,  se debe  aclarar que estas preguntas no se enfocan desde el sistema lineal,  binario, simplista: del bien y el mal, del diablo y dios, de lo blanco o lo negro, de la mujer o el hombre, por separados, se enfocan atendiendo la  mirada integral, humanista, constructivista social, emancipadora, desde el pensamiento critico, complejo, en el cual se consideran los conceptos, las palabras  los significados que las personas le dan en sus contextos socioculturales.

 

 

El significado de educar, enseñar, aprender, el rol del educador, la misión de la escuela, son elementos del  sistema educativo como sistema social, ecológico, comunicativo,  que se concretiza a través de procesos sistémicos construidos por las personas  integradas  en comunidades humanas;  aportando su talento y disposición  para reconstruir juntos  las transformaciones hacia  la convivencia democrática, solidaria, colaborativa, en el respeto mutuo, en la perspectiva de la calidad integral de la educación, promovida desde la nueva visión de organizaciones escolares que aprenden y de liderazgos formativos que recuperen las voces de  la comunidad educativa.

 

 

Desde la perspectiva autopoiética de Maturana,  educar es el fenómeno biológico fundamental que integra todas las dimensiones del ser humano; cuando ocurre lo contrario,  se produce y reproduce el ser alienado, insensible al dolor humano, al sentido de lo social,  del convivir juntos, so pretexto de el “trabajar, trabajar, trabajar” o  “pensar, pensar, pensar”,  separados,  desde luego,  que el pensar y hacer es  unidad dinámica compleja;  es por esto que la educación no se puede reducir a tecnicismos  o a simples retóricas, la educación es el proceso dinámico de transformación en la convivencia (Maturana), en el cual  educadores y educandos se transforman juntos en el acto educativo mediados por el contexto, y desde esta visión se coincide con Freire, (pedagogía critica), en la critica a la educación bancaria que pretende convertir a los educandos en simples receptores de información como si fueran  bancos de datos, o  construir roles  docente como simples  transmisores  de información: “nadie educa a nadie, nadie se educa solo, todos nos educamos juntos mediados por los  contextos” (Freire), y como señala Maturana: en la convivencia nos transformamos.

 

 

Es oportuno señalar,  que en las escuelas de Colombia, en particular del Magdalena y de Santa Marta, viven situaciones de violencia, drogadicción, intolerancia, agresividad, las cuales  enfrentan de diferentes maneras, de acuerdo al nivel de organización institucional, formas de liderazgo, tipos de paradigmas educativos, enfoques éticos y morales,  que subyacen  a las practicas pedagógicas y curriculares que además requieren del apoyo de la familia, de la sociedad, del Estado y de los medios de comunicación para lograr las metas de formación que satisfagan las expectativas  y necesidades estudiantiles.

Es por todo esto  que se debe reorientar la  tarea o misión escolar como lo plantea Maturana desde el punto de vista autopoiético, diciendo que la tarea escolar  es crear las condiciones que lleven al aprendiz a ampliar su capacidad de acción y reflexión en el mundo en que vive, de modo a contribuir para su conservación y transformación de manera responsable, en coherencia con la comunidad y el entorno natural al que pertenece” (Maturana y Nisis, citado por María Candida Moraes, 2001).

 

 

Cabe anotar ,  que el rol docente para implementar la misión de la escuela es crear los ambientes propicios  de aprendizaje como auténticos espacios de reflexión/acción, de convivencia escolar,  que permitan dimensionar la formación del ser humano integral  y que le posibilite a estudiantes y profesores la  educación fundada en la biología del amor: “en el encanto del ver, del oír, del oler, del tocar y del reflexionar, descubriendo lo que hay en cada mirada que abarca su entorno y lo sitúa de manera adecuada” (Ibíd. ), estas reflexiones  recuerdan el acontecimiento reciente con motivo de la vista de los pares académicos  a la Normal Superior María Auxiliadora de Santa Marta para evaluar la sostenibilidad de la acreditación de calidad, en ese contexto, una niña de escasos nueve años le pregunta a la delegada para tal propósito: ¿Qué significa para usted ser maestra?,  y esta responde :  “mirar el rostro de lo niños o niñas y ver si son felices”, es esto lo que impregna el ser y hacer en la labor magisterial cuando se dice  “no se gana  mucha plata”, pero queda el placer que mas tarde que nunca, se reconocen en tiempos y espacios diferentes, ,  por lo que se sembró con amor en el corazón de los estudiantes.  

 

Dada la circunstancias,  es necesario referirse a alguna  vivencias en escuelas publicas del Magdalena,  unas veces en calidad de profesor, coordinador, asesor, y  se puede dar fe, que el problema de la calidad de la educación pasa por la praxis de convivencia democrática, solidaria;  es diferente cuando las personas que integran esas instituciones no se reconocen, no se respetan, discuten sus responsabilidades,  atacan al otro, no escuchan a los estudiantes, no se escuchan como profesores,  se relacionan para ejercer el poder de dominación y manipulación obedeciendo a intereses ajenos al desarrollo institucional; por tanto, se  termina afectando todo el sistema escolar organizativo  y la institución  se deteriora hasta llegar a niveles que tocan la seguridad personal y social de sus miembros, generándose tensiones, conflictos  y desconfianza.

 

 

De otro lado,  en la vida de la escuela samaria y magdalenense,  se asumen estilos de coordinación directiva de la convivencia, etiquetando a los coordinadores como “coordinadores de convivencia”, surge la pregunta:   ¿Qué hacen los coordinadores para merecer ese titulo? ¿Cómo lo Hacen? ¿Para que lo hacen?,  se observa  en el quehacer diario de la escuela la función del coordinador tradicional lejana al concepto de convivencia democrática y solidaria en el  mutuo respeto con los estudiantes que “administran” por ley;  se dedica mas tiempo  al control diario,  haciendo énfasis en la presentación personal, (uniforme, pircing, aretes), olvidando que la convivencia pasa por reconocer al otro en sus deseos, necesidades, expectativas; ocurre entonces relaciones  verticales, de intolerancia, que mantiene la  disciplina bajo amenaza,  produciendo  efectos contrarios al concepto  de la  educación como la transformación de la persona en la convivencia democrática  del mutuo respeto.

 

 

Naturalmente, existen  otras formas de convivencia escolar, en la cual  los maestros y maestras han decidido dar viraje a sus paradigmas tradicionalistas, autoritarios y a voluntad propia se constituyen en  comunidades de aprendizajes, integradas, de relaciones circulares,  recuperando la pasión y el amor por el otro y por si mismo, avanzando  hacia procesos de convivencia democrática;  de saber que educar es el compromiso ético y no la  imposición de la sociedad o del Estado;  que aprender se logra cuando se  reconoce a sí mismos como sujetos capaces de ser activos en la construcción de la propia identidad y formación, y de saber que la misión de la escuela está en cada uno de  , y cada uno  construye  la misión de la escuela como la vivencia diaria.

 

 

Resultado,  de esos procesos autopoiéticos, de producción y auto reproducción del sistema social, ecológico, comunicativo escolar,  se alcanza calidad de vida integral en la escuela y por tanto  mayores niveles de desarrollo del pensamiento, de la afectividad, de la actuación,  en la perspectiva de cambio sostenible de la calidad integral de la educación.

 

 

 En los entornos escolares,  los manuales de convivencia generalmente se asumen como documentos, letra muerta, muchas veces  prescribiendo conductas o buscando mecanismos y procedimiento para controlar todo,  para reglamentar casi siempre centrado en las obligaciones del estudiante. Surge las preguntas para ampliar la mirada más allá de la reducción a la norma: ¿Qué es la convivencia? ¿Es unidireccional  o multidireccional? ¿Cómo reconstruimos el tejido social escolar? ¿Qué tanta responsabilidad tenemos como adultos, como educadores en eso comportamientos?, al respecto Maturana hace sus reflexiones y se pregunta ¿Qué estamos haciendo? ¿Cómo lo estamos haciendo? Y ¿Quiénes lo están haciendo? Y afirma  que la democracia es femenina-Matristica, y el control, el poder patriarcal es autoritario,  infiriendo entonces que el problema esta en el modo de hacer las cosas,  esa cultura patriarcal, de relaciones de dominación genera desconfianza, miedos, inseguridades, en contraste con la  cultura matristica que genera ambientes democráticos, de  respeto, de inteligencia, de creatividad, de plena autonomía.

 

 

Es necesario retomar a  Maturana y Ximena Dávila, en su ponencia: ‘Educación desde la matriz biológica  de la existencia humana: Biología del conocer y biología del amar’. Presentado ante la UNESCO,  para aprender el nuevo concepto  de convivencia escolar  expresado así :   “la cultura de la sanción, el castigo “la letra con sangre entra”,  viejo dicho patriarcal que todavía se aplica hoy, en la acción y en el pensamiento,  “instala la violencia y por lo Tanto el desamar… ¿Cuáles son y han sido las consecuencias de este modo de relacionarnos?:  estar atrapados en un dolor constante, o sea, en el sufrimiento en distintos aspectos de nuestro vivir: Control con amenaza, con sanción, con castigo, relaciones patriarcales, desamor, sufrimiento.

 

 

No cabe duda, y para sustentar la  propuesta de convivencia democrática en la escuela, se pasa por deconstruir ese sistema de convivencia reduccionista, simplista, alienante, moralista, basado en el mal trato, el autoritarismo,  hacia la transformación y construcción del sistema autopoiético capaz de autorregularse, de ser autocrítico de si mismo, basado en el respeto, la colaboración,  al respecto  Maturana y Ximena (2007), expresan lo siguiente:    

 

         “Todos somos responsables y co-creadores de este Proceso. Todas las personas adultas que se respetan a sí mismas y vive n su vivir desde la Autonomía con conciencia social y ética, debiéramos tener conciencia de que somos parte de la Continúa generación del mundo y cosmos que vivimos. Autonomía con conciencia social y ética, generación de mundos que vivimos y generación de mundos posibles diría yo. No basta con decir que la Educación es una Transformación en la Convivencia, tenemos que hacerlo parte de nuestra conciencia cotidiana”.

 

 

Para resumir , y orientar el debate de los procesos educativos de convivencia, en la perspectiva de la  propuesta de  democracia solidaria, sobre bases éticas y morales enfocadas a la construcción del sistema autopoiético de convivencia escolar que parta del mutuo respeto, en la cual todos los estamentos escolares son  involucrados en el acto de educar, de aprender, y conscientes de la pertenencia a la  comunidad educativa, se asume el reto del cambio paradigmático: de la  concepción y practica patriarcal, tradicionalista,  pasar a la concepción y practica  de cambio, matrística ecosistémica,  en la cual  se contemplen los principios y valores de la responsabilidad, las solidaridad, la participación, la democracia escolar, la preservación del patrimonio cultural, social y físico, el aprendizaje profundo, autentico, y el compromiso en pensamiento, sentimientos y actuaciones en el contexto de aprender a convivir juntos para aportar a  nuevas alternativas de calidad educativa con equidad social.

 

 

En todo caso,  se plantean ideas,  que de alguna manera  y sin pretender formular recetas, lleguen a los corazones de todos,  y sean los niños y niñas, jóvenes,  los beneficiaros de estas inquietudes:    

  1. Educar es un proceso de transformación en la convivencia democrática del mutuo respeto   de todos los actores involucrados en la acción educativa.
  2. Educar es Potenciar una zona de desarrollo próximo (Vigotsky) en nuestros niños, niñas y jóvenes para que crezcan como personas autónomas,  respetuosas, amorosas,  con conciencia ecológica, social, comunicativa.
  3. Educar es asumir como adultos, maestros, maestras, un sentido de convivencia democrática, de respeto a los niños, así como nos respetamos a nosotros mismos.
  4.  El rol de maestro/maestra, es hacer una mediación auténticamente democrática, solidaria, respetuosa, humanista, constructivista social y emancipadora.
  5. Reconocer que el educando es la persona que se educa y aprende como sujeto activo de su propia educación, mediado por adultos que deben facilitar el proceso hacia la formación de la autonomía, sin manipulaciones o  mediaciones desajustadas a la etapa de desarrollo biosicosocial del estudiante.
  6. Asumir los principios de la pedagogía reflexiva, critica,  proactiva basada en el dialogo, el reconocimiento del otros, la coherencia en teoría y practica, el compromiso ético-político emancipatorio, la esperanza de un mundo donde podamos estar juntos, sin falsedades e inequidades.
  7. Resignificar el espacio escolar, el aula escolar como espacio para la interacción humana, para la conciencia reflexiva-activa, afectiva, para la democrática, un espacio de aprendizaje autentico, significativo que nos forme  para toda la vida.
  8. Reconocer que los estudiantes que aprenden se transforman en la convivencia y se convierten en adultos sanos, reflexivos, constructivos, y de acuerdo a esa oportunidad que le brindemos de un convivir democrático  y de esta manera reproduzcan autopoieticamente   un sistema de valores éticos y morales  que sustenten un mejor-estar en el mundo de hoy.
  9. Comprender que el rol docente en el paradigma Matrístico va mas allá de la transmisión mecánica de conocimientos en las disciplinas, es la oportunidad para hacer efectiva la convivencia democrática, haciendo de las disciplinas académicas una experiencia vivencial y no una fría abstracción carente de emociones que desmotivan al estudiante. Definitivamente para recuperar el rol del docente, se debe repensar el convivir y el vivir de los maestros en sus relaciones consigo mismo y con el otro, y como afirma Morin (2005)…

 

“…a los enseñantes solo les preocupa su asignatura, a la que consideran como algo sagrado, ….el malestar esta muy metido en su conciencia y solo saldrá de ese circulo con una renovación de las ideas” y agrega…” para mejorar el buen vivir del profesorado ha de reencontrar la pasión y el Eros en la misión de enseñar, es difícil encontrar la misión en el marco de una enseñanza burocrática”, es en este marco que se sustenta  la finalidad de enseñar la cultura en un sentido mas amplio, igualmente la literatura, y todos los saberes, por que no se trata solo de acceder al conocimiento, sino de vivir la vida, de enseñar a vivir, mediar para que el otro pueda enfrentarse a los problemas de la vida”.

 

10.             Co-Construir un proyecto de convivencia democrática significa fortalecer la autonomía, la aceptación y respeto por  si mismo y el respeto por los otros.

 

  1. Educamos para el autocontrol, la autoexigencia, para el Bien-estar: Maturana (autopoiesis)

 

  1.  Convertirnos en agentes de cambio conscientes para construir un Bien-estar pensando en el desarrollo sostenible como individuo, como especie y como sociedad humana.

 

  1. Elaborar una visión de la globalización desde el mutuo respeto y la colaboración, solo para generar Bien-estar humano.

 

  1.  Trabajar unas propuestas pedagógicas desde perspectivas epistemológica y antológica menos reduccionistas y mas complejas: haciendo un eclecticismo reflexivo de pedagogías comunicativas socio-criticas, pedagogías del sentir alternativo: educar para la incertidumbre, para gozar la vida, para la dignificación, la libre expresión, para convivir, para apropiarnos de la cultura y la historia; pedagogías para asumir la complejidad: el conflicto, la auto producción permanente, la autopoiesis, la reorganización permanente y por ultimo la pedagogía de la autonomía y la esperanza (Freire); sustentada en los principios del dialogo, reconocimiento y reinvención, humanismo critico y emancipador, realismo esperanzado.

 

 

Por todo lo expresado, se asume la nueva visión de la convivencia democrática y solidaria,  para promover desde el liderazgo formativo:  empoderar a la comunidad educativa en los procesos de transformación de la las practicas pedagógicas, en la perspectiva de recuperar las voces de los sujetos activos e inspirar a los demás para que se logren ambientes escolares seguros y agradables para sentir, disentir, dialogar, pensar, actuar desde propósitos comunes que hagan realidad la misión formativa integral de la organización escolar.

 

 



[1] Los términos Ética y Moral, en su origen etimológico no se diferencian mucho, La palabra ética proviene del griego ethos y significaba, primitivamente, estancia, lugar donde se habita.,  La palabra moral traduce la expresión latina morales, que derivaba de Mohs (en plural mores) y significaba costumbre. hoy se reconoce que tienen significados diferentes,  de todas maneras la humanidad busca formas de regular y regularse, mediante códigos o acciones concretas,  según Maturana estamos en un nivel moral cuando nos referimos a las normas, costumbres, pero cuando hablamos de ética estamos en un nivel diferente, nos referimos a las personas y sus reflexiones, autorreflexiones, sobre las pautas morales, y la decisión autónoma de decidir acerca de la validez.

 

[2] La democracia desde la mirada de Maturana, es convivir en el mutuo respeto, en la cultura de la colaboración, no es solo un asunto político, cuando nos referimos a la democracia escolar se entendería como en el saber convivir en el mutuo respeto en el ámbito escolar, donde se resuelven los conflictos cuando estamos dispuestos a dialogar, escuchar en el mutuo respeto, el problema según maturana son conflictos de deseos, por eso tenemos que investigar que esta pasando allí, que esta pasando con los conflictos de deseos de los jóvenes que se drogan, o que esta pasando en el conflictos de los jóvenes que agraden, es desde esta perspectiva que escuchamos y construimos alternativas juntos en el mutuo deseo de aportar con decisión a la solución del problema.

[3] El termino autopoeisis es derivado del griego: autos-poein: autoproducir, designa el proceso por el que un sistema con organizacion se auto-produce y auto-reproduce y ha sido introducido en la discusion teorica por los bilogos chilenos Maturana y Varela.

 

 
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